Indudablemente
la diversidad de tamaños, materiales,
colores y tipos es inmensa, pero en este caso sólo nos centraremos en el
tipo: Placas Eléctricas, Gas, Vitrocerámica e Inducción.
Placas eléctricas
Los alimentos se cocinan sobre placas metálicas de hierro
fundido que en su interior llevan una resistencia de diferente tamaños y
potencias.
El electrodoméstico en sí es muy económico pero consume mucha energía eléctrica con lo que su
eficiencia energética es inferior a la de los otros sistemas.
Además tardan mucho en calentarse y
en enfriarse, con el consiguiente riesgo de quemaduras al no disponer de pilotos avisadores de temperatura.
Placas de gas:
Fue el primer sistema que se introdujo en las cocinas
modernas y hoy en día sigue siendo uno de los tipos más usados, ya sea por su
bajo consumo o por su bajo coste de adquisición.
Entre sus desventajas
se encuentra la limpieza, más engorrosa que la de la vitrocerámica y la necesidad de tener una bombona de
repuesto siempre a mano para aquellas que son de gas butano. Así como la
necesidad revisar la instalación de periódicamente
para su óptimo funcionamiento.
Vitrocerámica de
calor:
La comodidad en la limpieza
es la principal ventaja que ofrecen las vitrocerámicas. Los mandos sensitivos
que incorporan permiten regular su potencia con el simple toque de un dedo.
Algunos modelos disponen incluso de sistemas de cocción programables.
Además de que necesita más tiempo para calentarse, el mayor inconveniente de
este sistema es su alto consumo eléctrico.
Asimismo, debes tener en cuenta que las placas vitrocerámicas son más caras que las de gas, con lo que la
inversión en la compra e instalación también será mayor. Por último, aunque
resisten bien los golpes, presentan la desventaja de que se rayan con facilidad.
Induccion:
Las placas de inducción aunque llevan más de 15 años en el
mercado es en estos últimos años cuando ha despegado su consumo gracías a varios factores :
- - Han bajado su precio enormemente
- - Se han
hecho populares en programas como el de Karlos Arguiñano.
- - Y ha recibido la mayor de las bonificaciones en
los Planes Renove, recalcando así su bajo coste energético.
Aunque en apariencia
son iguales a las vitrocerámicas, ya que la superficie de ambas es de vidrio
cerámico, su funcionamiento es diferente. El calor lo genera un mecanismo de
campos magnéticos que cambiando rápidamente
de polaridad hacen que se caliente
directamente el recipiente, sin que aumente la temperatura del cristal
intermedio. Este sistema reduce, por tanto, el riesgo de quemarnos y evita que
tengamos que esperar a que la placa se enfríe para limpiarla.
Consiguiendo por un lado calentar el doble de rápido que las
vitrocerámicas y reduciendo por otro lado el consumo eléctrico.
Entre sus desventajas se halla el
precio, más elevado que los otros sistemas, y que no
podemos calentar en ellas algunos
recipientes, como los de barro, los de aluminio
o aquellos en la que los campos magnéticos no pueden
actuar
Adrian Trujillo




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